La segunda, se refiere a los sujetos (individuales y sociales), que en el caso del proyecto, son principalmente los niños, niñas y los adolescentes que están desescolarizados. En estas circunstancias aumentan las situaciones de adversidad y desventaja social, que les dificulta la construcción de su proyecto de vida y el ejercicio pleno de su ciudadanía.

 

El proyecto EBN considera fundamental trabajar en el fortalecimiento de las subjetividades, de la capacidad de agencia y desarrollo de la autonomía, por esto toma el concepto de resiliencia para fundamentar su reflexión y acción. (G rotberg, e. 2001; Melillo, A. y otros. 2001 ) .

Se entiende en general por resiliencia, la capacidad de los individuos de resistir a la adversidad reconstruyendo y transformando su sentido de vida (Grotberg, 2001; Melillo, 2001; Vanistaendel, 1999). Emerge de investigaciones en grupo de personas que han vivido situaciones de adversidad comunes, en las que se destacan individuos que, más allá de lo esperado, reaccionan asumiendo un nuevo sentido de vida y reconstruyendo su proyecto; igualmente asumen un comportamiento social diferente al previsible: violencia por violencia, evadirse y renunciar a sus intereses por miedo.

Desde un enfoque interactivo, que asume que los sujetos por medio de procesos de interacción con otras personas y en espacios de socialización configuran dentro de su personalidad aspectos resilientes, se enmarca este proyecto. Además dentro de este enfoque interactivo, encontramos dos corrientes: una centrada en el individuo, que debe fortalecerse en su yo. Las reflexiones y prácticas apuntan a la autoestima, al autoconcepto, al autoconocimiento y la segunda que pone su foco en los espacios de socialización y en sus agentes, los cuales han de estructurarse en función de generar resiliencia: escuela resiliente, familia resiliente, comunidad, maestros resilientes (Henderson y Milstein, 2003).

La tercera, es la perspectiva pedagógica, que para el proyecto es el trabajo educativo, el cual permite en los niños, niñas y jóvenes del proyecto el desarrollo de competencias básicas y sociales, es decir, los procesos de enseñanza y de aprendizaje que les motive y dote de herramientas para acceder a la educación y la cultura. Esta perspectiva pedagógica se funda en el enfoque constructivista, la pedagogía social y el desarrollo de competencias.

Lo primero, plantea que el conocimiento, el ser humano y sus realidades son el resultado de la construcción permanente en la que se da una interrelación de nueva información, que tiene un cuerpo previo de conocimientos construidos sólidamente mediante enlaces recíprocos, es decir, que los conocimientos previos conversan con las nuevas informaciones, para dar lugar a lo que Ausubel nombra como aprendizajes significativos.

Lo segundo, plantea la importancia de incorporar al hacer del maestro y la maestra una actitud participativa, creativa y pedagógica, que conjugue la práctica social y educativa, en perspectiva no formal, dando lugar a la prevención, ayudando a reinserción escolar, en la medida en que trabaja en contextos de vulnerabilidad social.

Por esta razón sostiene que la educación debe estar socialmente acondicionada a la vida de los grupos humanos, es decir, que busca tomar en cuenta al niño-a y al joven como un ser integral, inmerso en una cultura, que debe ser principio y fin de todo proceso educativo que toma su camino, método y filosofía de la propia cotidianidad humana y para la realidad social en la cual están inmersos maestros-as y niños-as.

En este enfoque teórico-práctico, la pedagogía social busca acompañar a los grupos en sus procesos de socialización, adaptación y resignificación de sus proyectos de vida. Para ello reconoce que la educación es una función de la sociedad, y por lo tanto lo que hace es incursionar en los diferentes contextos sociales para fundamentar, comprender y proponer mecanismos de formación integral con los diferentes grupos poblacionales, es decir, en términos educativos, promover competencias ciudadanas y aprendizajes que pasen por el conocimiento y se instauren en la cotidianidad, a manera de hábitos de vida provistos de bienestar colectivo.

Y finalmente la tercera parte, se asume desde el enfoque de competencias, tanto básicas como ciudadanas propuestas por el Ministerio de Educación Nacional, definidas como la capacidad de saber y saber-hacer, es decir, de usar el conocimiento en la realización de acciones y productos (MEN, 2003: 7)

Además de esta articulación al sistema educativo, el proyecto EBN reconoce en el enfoque de formación de competencias los siguientes aportes:

•  Aprendizajes suficientes, que permitan las personas convertirlos en herramientas para la vida.

•  Desarrolla las dimensiones del sujeto: cognitivas, emocionales, comunicativas, de conocimiento, de acción

•  Permite a los sujetos reconocerse como capaces de...

•  Flexibiliza los saberes en función de necesidades, contextos y expectativas

•  Desarrolla la trasversalidad del conocimiento, más allá de la separación de disciplinas (áreas curriculares)

•  Impulsa a transformaciones en la cultura escolar y en las concepciones y prácticas pedagógicas convencionales.

•  Fortalece la equidad y la inclusión en la medida en que busca desarrollar, en todas las niñas y niños independientemente de su situación social, los aprendizajes básicos, necesarios para acceder a la cultura, participar en los procesos sociales y desarrollar su proyecto de vida.

Además de estas tres dimensiones, para la Escuela Busca Al Niño-A, integrar el concepto de vulnerabilidad social y la dimensión del derecho a al educación para la población en situación de desplazamiento, le permitió ampliar el horizonte político del trabajo.

       
     
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Contactos: Corporación Region. tel: 2166822. Secretaria de Educación. tel: 5148285. email: ebn2007@gmail.com